El mundo del trabajo en el centro del debate

    Es el momento, puesto que se dan las condiciones objetivas, el malestar existe, y para ello hemos de anteponer lo social, llevando el mundo del trabajo a la centralidad del debate, planteando los derechos de ciudadanía como derechos constitucionales, ampliando lo ya recogido y dándoles mayores garantías. Las recientes movilizaciones sociales, de todo tipo, especialmente la del 8 de marzo y la de pensionistas, junto con la indignación frente a determinadas sentencias y decisiones judiciales, indignantes, así como las corrupciones brutales evidenciadas, son elementos que hacen bien visible el malestar existente, un malestar que hemos de organizar.

    10/07/2018. Xavi Navarro, responsable de Estudios y Cultura de FSC-CCOO
    Xavi Navarro

    Xavi Navarro

    Es el momento, tiempo de ganar, de recuperar lo arrebatado, de recuperar salarios, empleo de calidad. Es el momento de caminar de manera firme y sin complejos hacia la igualdad real.

    Es tiempo de que la clase trabajadora esté movilizada, aún más movilizada, de una manera creciente, para hacer posible la reversión de las políticas regresivas y de contrarreforma. Es el momento de posibilitar que la ciudadanía recupere sus derechos, de redistribuir la riqueza, y eso significa, derogar la legislación actual y generar un nuevo marco.

    Es el momento, también, de plantear alternativas que vayan más allá de la mera recuperación de lo arrebatado. Es necesario elaborar propuestas factibles y realizables que, configuren una democracia avanzada y plena, disputando la hegemonía a la clase dominante, en todos los ámbitos: cultural, ideológico, social, económico y político.

    La disputa, necesaria, necesita organización, las ideas y las luchas no viven sin organización, y no podemos caer en el movimentismo puntual de la protesta, que es útil y necesario, pero no es superador del marco actual, sin negarles el papel positivo que pueden llegar a tener, si son capaces de generar opinión y movilización social.

    Estamos ante un nuevo escenario, con un cambio de gobierno, hecho importante. El resultado de la moción de censura con el consiguiente nombramiento de Pedro Sánchez (PSOE) como presidente, abre una ventana que nos permite respirar, pero hemos de trabajar para generar una propuesta de cambio profundo en el conjunto de la sociedad. Para ello, el sindicato, más allá de los movimientos y posicionamientos tácticos, ha de marcarse un horizonte de cambio profundo, siendo el catalizador de la alternativa.

    Es el momento, puesto que se dan las condiciones objetivas, el malestar existe, y para ello hemos de anteponer lo social, llevando el mundo del trabajo a la centralidad del debate, planteando los derechos de ciudadanía como derechos constitucionales, ampliando lo ya recogido y dándoles mayores garantías. Las recientes movilizaciones sociales, de todo tipo, especialmente la del 8 de marzo y la de pensionistas, junto con la indignación frente a determinadas sentencias y decisiones judiciales, indignantes, así como las corrupciones brutales evidenciadas, son elementos que hacen bien visible el malestar existente, un malestar que hemos de organizar.

    Nuestra democracia devaluada, con rasgos autoritarios y machistas, está en declive. La situación es compleja y produce, en muchos casos, perplejidad. La ventana de oportunidad que se abre con el gobierno del PSOE es una magnífica ocasión que ha de permitir evitar, que ante la falta de cambios y alternativas, la ciudadanía se refugie en valores que cree seguros pero que la encaminan hacia un mayor autoritarismo.

    Por este motivo, es el momento de caminar con fuerza, sin complejos, aislando nuestros retraimientos económico-corporativos que tanto agradan a nuestros antagonistas, reforzando nuestro papel sociopolítico, zarandeando (en sentido positivo) a las izquierdas, porque es tiempo de ganar, de avanzar, de profundizar en valores democráticos. Es tiempo de plantear una reforma profunda de la justicia, de exigir la no criminalización de la protesta, de avanzar en el ejercicio de la libertad de expresión, y es el momento de plantear una economía al servicio de la sociedad y que además la queremos gestionar, y también es el momento de hacer posible la realidad de Las Españas y no una España, grande y libre que inculcó el franquismo.

    Mucho trabajo, pero ahora es el momento, es tiempo de ganar, porque la felicidad es vivir en rebeldía, y somos el espacio, un importante espacio organizado, que analiza, propone y actúa, y que vive en una constante rebeldía y reivindica la alegría. Nosotros podremos empujar en esta dirección pero solos no podremos generar todos los cambios que se necesitan, y sin nosotros tampoco será posible.

    La tarea es ardua pero necesaria, e implicará cambios en la organización sindical, cambios que permitan sindicalizar y organizar lo disperso, lo atomizado por el capitalismo desorganizado y financierizado. Hay que poner en marcha toda la inteligencia colectiva, para analizar y proponer, y sobre todo mucha capacidad de diálogo. La alternativa es la derrota a la que nos quieren llevar, con una campaña durísima de desprestigio.

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