Subcomisión para un Pacto de Estado en materia de Violencia de Género

    El día 28 de marzo, la adjunta a la Secretaría de la Mujer de la FSC CCOO, Begoña Marugán Pintos, compareció en la Subcomisión del Pacto de Estado en materia de Violencia de Género (154/2) de la Comisión de Igualdad en calidad de socióloga experta en la materia.

    29/03/2017.
    Begoña Marugán Pintos compareció en la Subcomisión del Pacto de Estado en materia de Violencia de Género

    Begoña Marugán Pintos compareció en la Subcomisión del Pacto de Estado en materia de Violencia de Género

    El objetivo de esta Subcomisión es el de “elaborar un informe en el que se identificarán y analizarán los problemas que impiden avanzar en la erradicación de las diferentes formas de violencia de género, y que contendrá un conjunto de propuestas de actuación entre las que se incluirán específicamente las principales reformas que deberán acometerse para dar cumplimiento efectivo a ese fin, así como a las recomendaciones de los organismos internacionales, ONU y Convenio de Estambul”.

    Atendiendo a los objetivos marcados, Marugán realizó un ejercicio de sociología reflexiva centrando su exposición en dar respuesta al por qué y el para qué de este trabajo, así como aportó algunas iniciativas de actuación respecto a cómo hacerlo.

    La ponente centró su intervención en el debate actual, para reclamar una mayor amplitud de miras. El debate actual está centrado en el escandaloso número de mujeres que están siendo asesinadas por sus parejas o experajas, pero este sólo es un síntoma – probablemente el más evidente- en el que se manifiesta la violencia que las mujeres sufren.

    La violencia de género en la pareja es sólo una de las manifestaciones de una violencia que tiene múltiples caras, tal y como describe el artículo 2 de la Declaración para la eliminación de la violencia contra las mujeres de la ONU: el acoso y las agresiones sexuales, el acoso sexual y por razón de sexo en los centros de trabajo, la trata de mujeres con fines de explotación sexual, los matrimonios, forzosos, los ciberacosos a las más jóvenes, etc. Por tanto, para acabar con la violencia contra las mujeres habría que erradicar estos delitos y eso supone acabar con la discriminación y con la dominación masculina, raíz de la violencia de género.

    Ahora bien, y dada la gravedad de la violencia contra las mujeres por aquellos hombres con los que tienen o han tenido una relación afectiva se entiende que haya que tomar medidas precisas de reparación de las mujeres que están siendo maltratadas (física, psicológica y sexualmente), así como evitar sus asesinatos como que no haya ni una mujer maltratada más. La prevención tiene, en este caso, una doble actuación: prevenir el asesinato y el propio maltrato.

    En esta línea, la adjunta a la Secretaría de la Mujer formuló algunas propuestas como la necesidad de dotación presupuestaria y de personal empleado público, la inclusión de formación para el profesorado de los centros educativos en igualdad y de una formación básica y transversal afectivo-sexual en la educación primaria, además de la formación específica para cada uno de los colectivos, la gestión directa de los centros de recuperación para las mujeres víctimas de violencia, la eliminación del artículo 28 de la ley 27/2013 de Bases de Régimen Local, la necesidad de coordinación entre administraciones y sectores implicados en todo el proceso e incluso entre las policías, así como la existencia de lugares adecuados para denunciar.

    Además de las propuestas mencionadas aportó el Informe sobre violencia de género para el 25 de noviembre de 2016 y elaborado por el equipo de trabajo de FSC-CCOO.

    Por otra parte, la ponente manifestó la necesidad de que se trabaje para erradicar la discriminación, la dominación masculina y el patriarcado y no se siga en el camino en el que se está de recorte de derechos. Las políticas seguidas durante los últimos años están siendo muy lesivas para la clase trabajadora en general y para las mujeres en particular. Se ha fragilizado la situación de las mujeres y esto está afectando en mayor medida a las más vulnerables. Junto a lo cual se observa el preocupante fenómeno de la culpabilización de las víctimas “porque no dicen estar en riesgo”, “porque no denuncias”, etc. Sin embargo, los datos demuestran que la mujeres hacen todo lo que pueden (el 44,4% de las mujeres asesinadas el 2016 había denunciado, 10 habían solicitado orden de protección y 5 tenían orden de protección activa), sin embargo el Estado no les protegió y hoy están muertas.

    Y, mientras el debate se centra en el número de mujeres asesinadas, como si fuera cuestión de un número más o menos de asesinadas, cuando con un asesinato sería suficiente. Hay que recordar que no estamos ante una situación cuantitativa, sino que estamos ante un elemento cualitativo que cuestiona las bases de construcción de la propia democracia.

    Esta web utiliza cookies propias y de terceros para optimizar su navegación. Si continúa navegando está dando su consentimiento para su aceptación y nuestra politica de cookies, haga click aqui para más información y ver cómo desactivarlas.