Consolidación del feminismo como referente político

    Aunque nos empeñamos en recordar que todos los días son 8 de marzo porque la discriminación, la exclusión y la violencia la sufrimos las mujeres cada día, es en torno a esta fecha cuando se crea un clima emocional de mayor sensibilidad. Es entonces cuando los medios, las redes sociales, los partidos políticos y las organizaciones sacan mas informes, medidas, propuestas y campañas y las mujeres somos más visibles. También desde hace décadas el movimiento feminista organiza la reivindicación en torno a esta fecha. Estos últimos tres años el formato usado para la protesta ha sido la huelga.

    15/03/2019. Begoña Marugán Pintos, adjunta a la Secretaría de las mujeres de FSC-CCOO
    ¡Gracias! huelga General 8M

    ¡Gracias! huelga General 8M

    Aunque nos empeñamos en recordar que todos los días son 8 de marzo porque la discriminación, la exclusión y la violencia la sufrimos las mujeres cada día, es en torno a esta fecha cuando se crea un clima emocional de mayor sensibilidad. Es entonces cuando los medios, las redes sociales, los partidos políticos y las organizaciones sacan mas informes, medidas, propuestas y campañas y las mujeres somos más visibles. También desde hace décadas el movimiento feminista organiza la reivindicación en torno a esta fecha. Estos últimos tres años el formato usado para la protesta ha sido la huelga.

    La llamada del movimiento feminista a la Huelga Mundial de Mujeres ha supuesto un salto cualitativo respecto a la actividad desplegada anteriormente y la visibilidad y concienciación. Hay que recordar que la huelga empezó siendo un modo de resistencia al intento de pérdida y/o retroceso en los derechos conseguidos. Esta historia se inició en septiembre de 2015 en Polonia cuando las polacas pararon para impedir que se aprobara una reforma de la ley del aborto que prohibía abortar salvo en el caso de peligro para la vida de las madres. Poco tiempo después en Argentina, el colectivo feminista Ni una menos, ante la violación y asesinato por dos hombres de una niña de 16 años, denunció las violencias machistas a través de cintas negras y convocó una huelga de mujeres. Las mujeres polacas conocieron esta actuación de las argentinas y se unieron a ellas proponiendo conjuntamente un paro en América latina, base de lo que sería el Paro Internacional de Mujeres. En el mismo se pretendía denunciar las violencias machistas, la falta de reconocimiento del trabajo doméstico y de cuidados y la discriminación en el empleo. El éxito fue mayor del previsto y el 8 de Marzo del año 2017, millones de mujeres de 70 países secundaron una huelga simbólica.

    Con este precedente mundial en el Estado español, el movimiento feminista empezó a reunirse desde abril de 2017 todos los días 8 de cada mes para preparar la huelga real. Y esta historia ya es bien conocida puesto que los diarios de todo el mundo pusieron en portada las fotos de las masivas manifestaciones españolas. La huelga el año pasado había sido un éxito no sólo cuantitativo, sino cualitativo, tanto internamente porque el movimiento feminista había crecido como movimiento, en el respecto interno y la sororidad entre todos los feminismos y en la unión de varias generaciones, como externamente. Si durante décadas el feminismo había sido una teoría y una práctica política denostada hasta ahora, a partir del 9 de marzo de 2018 un sector amplísimo de la población se empezó a autodenominar como feminista.

    Con la huelga feminista se ha conseguido no sólo prestigiar y valorar el movimiento sino también legitimar sus luchas contra las violencias, la discriminación, la desigualdad y apostar, al menos simbólicamente, por el reconocimiento de los cuidados, el consumo responsable y la sostenibilidad, la igualdad laboral y una educación no sexista que permita ir cambiando la cultura machista dominante.

    El día 9 de marzo de 2018 había en España más mujeres empoderadas que el día 7 porque el éxito colectivo se había convertido en un mecanismo dinamizador de autovaloración de todas. Había emoción, ternura y alegría en el ambiente. Las personas que creemos en la posibilidad de un mundo más justo y mejor sentíamos el goce de quien acaba de conseguir un gran éxito. El seguimiento había sido masivo y la capacidad de convocatoria del movimiento feminista era incuestionable. ¿Qué decir de esas manifestaciones masivas en todas la calles y plazas de las principales ciudades? Era posible. Las mujeres habíamos estallado porque estábamos hartas e incluso algunos hombres, aunque sin llegar a cuestionarse sus privilegios, también empezaban a ver la necesidad del cambio y la legitimidad y el necesario protagonismo de las mujeres.

    Como tanto se ha escrito de este hecho lo más sencillo es decir que el fenómeno nos dejó sin palabras, pero con mucha emoción y la lágrima fácil. Después de tantos de charlas, debates, protestas, videos-forum, campañas, peleas en casa… Lo habíamos conseguido y teníamos la suerte de vivirlo. La emoción dio paso al trabajo. El éxito había sido tal que había que mantenerlo y aumentarlo. La apariencia festiva de los actos y manifestaciones masivas no puede hacernos olvidar que detrás de todo esto ha habido mucho trabajo, mucho debate, algunas disputas y un afán constante de seguir luchando por conseguir lo que nos pertenece y aún no hemos conseguidos: esa mitad del mundo que también es nuestra.

    Las asambleas masivas y difícilmente gestionables de los meses anteriores en muchas de las ciudades españolas auguraba el acierto de las distintas comisiones de trabajo. Había entusiasmo en un proceso que se programó en torno al 8 de marzo. Comidas populares, carreras feministas, salidas por mercados y plazas, el día de los barrios, eventos musicales, etc., se desplegaron antes de la fecha. Los mandiles volvían a airearse en balcones y terrazas y se animaba a los hombres a ocuparse de unos cuidados que durante siglos se nos han asignado a nosotras. La centralidad de los cuidados no es cuestionable, así como su necesidad y por ello se organizaron espacios de cuidados para el día de la huelga. Si las mujeres paramos se para el mundo, pero niños y niñas, personas mayores y enfermas necesitan de atenciones de modo que alguien les tenía que cuidar. La huelga de cuidados se mezclaba con la laboral, convocada por los sindicatos, en la medida que hay servicios de atención y cuidados retribuidos como los que se prestan en los centros de atención y servicios sociales, trabajo doméstico o los hospitales. A pesar de tener unos servicios mínimos abusivos y denunciados por CCOO, parte de la población trabajadora paró, de modo que alguien tenía que ocuparse de cuidar. Además, a esto se sumaba la huelga en la enseñanza lo que se era muy visible en cada concentración y manifestación pues las chicas de los institutos destacaban por su entusiasmo y aplomo reivindicativo.

    Por otra parte, entre los mil motivos que nos llevaban a la huelga estaban muchos relacionados con la conservación del planeta y la crítica a la sociedad capitalista de consumo. La crítica al consumo era otro de los ejes y la huelga de consumo implicaba comidas colectivas y compartidas con los respectivos tupper. Había que coger fuerzas para unas manifestaciones inolvidables. Y sí. Otra vez se logró. Cuando el mundo había tomado la lucha feminista española como referente España no decepcionó. Ante el avance mundial de la derecha regresiva, misógina, capitalista y heteropatriarcal los feminismo se han aupado como el gran referente ideológico que no sólo puede cortocircuitar a las derechas, sino hacer de las izquierdas espacios vivibles en pie de igualdad.

    Me pedían una valoración del 8 M, pero la vivencia es tan emocional que sólo me viene a la cabeza la pintada más bonita que he visto y que resumen mis sentimientos: ¡Amor mío, no hay palabras!

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