Elena Blasco: “el feminismo no solo mejora a la organización sino a las personas que la integramos”

    Como dijo el poeta y filósofo español Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana en su bienvenida a los visitantes del bloque número 4 del campo de Auschwitz, “Quien olvida su historia está condenado a repetirla”.

    03/07/2019. Entrevista a Elena Blasco y Begoña San José
    Elena Blasco y Begoña San José

    Elena Blasco y Begoña San José

    Por ello hemos reunido a la primera y la actual secretaria confederal de las Mujeres. Porque una organización que no recuerda su historia, poco puede hacer para mejorarla.

    ¡Porque fueron somos, porque somos serán!

    ¿Hay una receta mágica para conseguir más igualdad?

    Begoña San José - Mágica no, desde luego, pero para mí en igualdad de género es el feminismo y en igualdad social feminismo e izquierda.

    ¿Qué está haciendo la Secretaría de las Mujeres para conseguir que las mujeres tengan más participación en la estructura?

    Elena Blasco – Somos una organización muy masculinizada, con unas estructuras bastante rígidas, y esto lo tenemos que cambiar. Hay que conseguir acercar nuestro pensamiento y nuestra forma de ver la vida a todas las Comisiones Obreras. La feminización es necesaria, no sólo en la representación sino en nuestro propio sentir.

    Hemos tenido un proceso profundo de feminización de la organización, que se siente en que la representación está en constante aumento y la afiliación cada vez es mayor. Cada vez somos más mujeres afiliadas que, además, somos más leales a la organización porque entre la afiliación femenina no hay tantas altas ni bajas.

    Las secretarías de la Mujer seguimos siendo elemento puente entre los movimientos feministas y el movimiento sindical y gracias a ello hemos conseguido abrir esta organización al externo.

    ¿El feminismo cambia el sindicato por dentro?

    Elena - Sin ninguna duda, no solo cambia el sindicato sino que es el elemento clave fundamental para un nuevo modelo social. El feminismo está siendo el elemento que alienta todos los cambios que se tienen que desarrollar y permite que nos demos cuenta de que este sistema de bienes y consumo que tenemos no es ético y está totalmente a espaldas de las mujeres.

    El feminismo no solo mejora a la organización sino a las personas que la integramos.

    La lucha de las mujeres es el germen de la reivindicación colectiva, que en la actualidad es la única capaz de generar una movilización social lo suficientemente potente y tan multitudinaria.

    Dicen que está triunfando el feminismo liberal frente al feminismo de clase. ¿Es cierto?

    Begoña - Yo creo que el feminismo es muy diverso y que no todo el feminismo es igual, lo mismo que todas las mujeres no somos iguales ni todas pensamos igual.

    El feminismo es un movimiento igualitarista. Esto no lo puede negar ni las que se llaman liberales y este principio es importantísimo, porque ha tenido convergencia a lo largo de la historia con hitos, como la abolición de la esclavitud, y es que el feminismo lo puede todo cuando deja de ser solo teórico para ser práctico.

    ¿Qué mejoras destacarías en las condiciones de trabajo en las mujeres empleadas a partir de la acción sindical de Comisiones Obreras?

    Begoña – Ha habido muchas, pero no debemos olvidar que mujeres empleadas las hay con circunstancias muy diversas, desde las que tienen bastante buenas condiciones de trabajo, hasta las que están en esa frontera con los cuidados o las empleadas de hogar, que continúan estando fuera del Estatuto de los Trabajadores, a pesar de ser un colectivo asalariado como el resto.

    Para mí este colectivo es un reto enorme, porque no sé para qué profesionalizamos los cuidados en materias como la atención a la dependencia, si nos encontramos con que se trata de colectivos inminentemente feminizados enmarcados en convenios basura.

    ¿Sobre qué aspectos tendríamos que incidir para seguir mejorando las condiciones de las mujeres trabajadoras?

    Elena - Los últimos avances en materia de acción sindical que se han desarrollado desde la organización, como el salario mínimo interprofesional, que repercute en un millón trescientas mil personas asalariadas, o el salario mínimo de convenio, parecen muy generales pero, si analizas los datos, te das cuenta de que va a afectar principalmente a las mujeres y además a algunos sectores en concreto como el sector de servicios donde el 30% somos mujeres.

    Aun así, tenemos que seguir trabajando en aspectos como la conversión de nuestros contratos temporales a contratos indefinidos, que no tienen la misma repercusión económica que los de los hombres, ya que en nuestro caso no llegan al 35%.

    Hay que seguir trabajando en todas las brechas que van a condicionar nuestra relación laboral, tenemos que ir más allá de la búsqueda de empleo y que este sea de mejor calidad, seguir luchando por la erradicación de la economía sumergida, o paliar los elementos claves que conocemos y que nos hablan de que un factor crucial es la penalización de género.

    Como sindicalistas debemos llevar todo esto a las empresas, conseguir que se entienda la necesidad de hacer planes de igualdad y trabajar por la acción positiva dentro de los convenios.

    ¿Cuáles son los aspectos que no deberíamos olvidar?

    Begoña - Hay una frase que dice que la lucha contra el poder es la lucha de la memoria contra el olvido. Yo creo que tener memoria colectiva, memoria histórica, es muy importante. Esto no significa estar siempre pensando en el pasado, sino entender que no venimos de cero, que hubo otras luchas antes.

    ¿Cómo debemos afrontar la individualización del mercado laboral?

    Elena- Es necesario que la gente se coordine, se organice, que entienda que el sindicato es el espacio para defender los derechos colectivos y las herramientas que los protegen y, además, esta defensa se tiene que hacer desde la transversalidad de género.

    ¿Cómo va a condicionar la realidad política la agenda movilizadora de las mujeres?

    Begoña - Yo creo que ya la está condicionando. Ha generado la creación de VOX, que desde mi punto de vista ha surgido del antifeminismo, como una reacción frente a algo que reconoce que existe.

    Creo que el feminismo tiene que aceptar que surjan movimientos en contra y que lo peor que le puede pasar es la autosatisfacción, dormirse en los laureles de convocar manifestaciones que han sumado millones de personas.

    Eso es muy importante, nos da una fuerza, pero vivimos en un país de 46 millones y en un mundo de siete mil millones que nos obliga a estar constantemente en alerta, sabiendo la fuerza que tenemos pero creando alianzas, profundizando en las reivindicaciones y en los resultados. Es necesario evaluar.

    Mantener la movilización latente desde las reivindicaciones concretas y con evaluación para saber que van prosperando. Luther King lo explicó de forma lapidaria: “La gente no se moviliza por la conciencia de justicia sino por la posibilidad de cambiar las cosas”.
    Elena – Sí, condiciona y va a condicionar más aún. Es un hecho que el voto femenino ha sido muy importante para un gobierno progresista.

    Para terminar… ¿Cómo ha afectado a vuestra vida la Secretaría de Mujeres?

    Begoña – Cuando yo empecé la Secretaría de la Mujer de Comisiones era muy colectiva, ni siquiera se llamaba Secretaría sino la Comisión de la Mujer. Fue un acuerdo en la Asamblea de Barcelona impulsada por mujeres como Carmen Fraile y Nuria que incidieron en la necesidad de crear una estructura de mujeres en el sindicato. Éramos una sociedad clandestina todavía, un equipo, lo que permitió que el trabajo continuara sin problemas cuando me fui a la Secretaría, porque fue muy duro. Comisiones ha sido muchísimo en mi vida, ha sido una escuela de la que todavía ahora me siguen sirviendo muchas cosas.

    Soy marcelinista, con todo lo que era Marcelino y el concepto de la lucha desde la presión y la movilización, dese el movimiento y la organización. Todas esas cosas, como recetas cortas, siguen siendo muy importantes en mi vida.

    Estoy agradecida a Comisiones por eso, porque me ha ayudado a entender el fondo, a gobernar mi vida, a administrar mi tiempo, mis ilusiones, mis relaciones humanas… Estoy muy agradecida, aunque eso no quiere decir que la organización me haya aportado el 100% de lo que soy.

    Elena - Me permite alimentarme de todo el mundo que me rodea, de toda la organización, de todas las mujeres que he conocido y que sigo conociendo.

    Evidentemente, muchas veces las acciones no solo pueden centrarse en las ganas de hacer cosas, sino en que las que pongamos en marcha tengan resultados, como el hecho de que crezcamos en más de 50 nuevas afiliadas al día en el último año. Eso quiere decir que lo estamos haciendo bien.

    Además, tengo modelos como el de Begoña, que además de tener un papel fundamental dentro de la propia organización es una imagen de lucha como mujer. Ella y toda la genealogía feminista que ha habido dentro de la propia Secretaría de las Mujeres, algo que para mí es fundamental.

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