Mujeres que luchan por sus derechos

    Ser o no ser, decía aquel. Y esa es la cuestión capital que también se les plantea a muchas trabajadoras que ven con toda claridad que su situación laboral es francamente mejorable si hubiera una estrategia permanente de defensa y consolidación de los derechos laborales.

    03/07/2019. Mar Vicent García, Secretaría de las Mujeres e Igualdad de FSC-CCOO PV
    Mujeres que luchan por sus derechos

    Mujeres que luchan por sus derechos

    A las mujeres nadie nos ha regalado nada, ni en general en la clase trabajadora. Pero para las mujeres ha sido una travesía dura y complicada conseguir el acceso al mundo laboral, que aún hoy se lo pone a ellas especialmente difícil. Para las mujeres es especialmente difícil conseguir un puesto de trabajo donde el salario sea acorde con el valor del trabajo desempeñado. Ni más ni menos. Donde se reconozcan sus talentos y capacidades sin tener que demostrar el doble para conseguir la mitad.

    A día de hoy, y por muchos que sean los mensajes que niegan la mayor, ser mujer y desempeñar un puesto de trabajo remunerado exige a las mujeres un esfuerzo extraordinario, una carga añadida a las muchas responsabilidades que ya tienen adjudicadas. Nada más cierto que las mujeres han salido de los hogares para hacer su aportación a la sociedad y desarrollarse como personas, pero que los hombres todavía no se han percatado de la necesidad de incorporarse como miembros responsables a las tareas domésticas. Y mientras que la sociedad se la piensa, alguien tiene que hacer las camas y alimentar a las criaturas.

    Es esta realidad la que haría necesario que las empresas y centros de trabajo favorecieran la corresponsabilidad y la conciliación, pero es tristemente real que la ayuda recibida, en forma de permisos o licencias, sigue siendo insuficiente y que son las mujeres las que recurren a ellas, en detrimento de su promoción profesional, de su cualificación o incluso de sus pensiones futuras.

    Nadie nos ha regalado nada, y hemos sido nosotras, las propias mujeres las que hemos luchado para ir arrancando derechos y mejoras. Nosotras mismas porque nadie mejor que nosotras para hacerlo. Sin embargo, ahora que se están produciendo elecciones en muchos centros de trabajo para elegir a las personas y candidaturas que representarán a la plantilla para consolidar y ampliar sus derechos, las mujeres no están representadas como debieran.

    Es difícil ser delegada sindical, ciertamente. Te complica la vida. Te quita tiempo y energías. Las negociaciones son a veces fáciles, a veces ásperas, a veces imposible. Se consiguen cosas y se abandonan otras, nunca nada se nos regala. Pero las mujeres necesitamos que sean otras mujeres las que se sienten en esas mesas, que participen en esas negociaciones para decir nuestras propuestas, para tener voz propia, para no ser olvidadas…

    Las mujeres hemos de participar en las elecciones sindicales, apoyando las candidaturas de un sindicato de clase como Comisiones Obreras que lleva ya décadas a sus espaldas de lucha y exigencias laborales. Pero además hemos de librarnos de complejos, de inseguridades y poner en orden nuestras prioridades formando parte de las candidaturas sin delegar en otros lo que es nuestra responsabilidad. Si no sabemos, aprenderemos. Si otros han aprendido los mecanismos de la negociación, también nosotras seremos capaces de hacerlo. Si nuestro tiempo es escaso, haremos que se aproveche bien. Si los horarios no nos convienen, buscaremos otros.

    Nunca pedimos un trato de favor, tampoco a la hora de reivindicar la igualdad de derechos y oportunidades. Somos y hemos sido siempre mujeres que luchan por sus derechos y para conseguirlo no hay esfuerzo ni desafío que no enfrentemos dispuestas a ganar.

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